Gracias a los adelantos en equipos de medición y control de color, el tema está totalmente dominado, pero ¿vemos todos de la misma manera? El modo en que se percibe el color es diferente en cada uno de nosotros, de igual modo que cada uno somos distintos y sentimos, oímos, vemos y saboreamos diferente.

Por: Ana Luisa Rodríguez

El color es una interacción de la luz con un objeto, parte de la luz es reflejada y parte absorbida, dando como resultado un efecto lumínico, al que se le han asignado por convención lingüística nombres como son: azul, rojo, naranja, amarillo, verde, violeta, blanco y negro.

Se incluyen como colores al blanco y el negro, aunque sabemos que no son reales, uno es la ausencia de luz (negro) y el otro la presencia de todas las luces (blanco). Al entrar en detalle existe muy poca información sobre los fenómenos de percepción de los colores en el ser humano y su influencia en las preferencias, y en consecuencia hacia productos que los contengan.

La vista es uno de los sentidos más preciados y que de tanto emplearlo en el día a día se da por sentado que todos observamos de la misma manera, sin embargo al analizar cómo vemos y cómo detectamos el color, cada uno de nosotros tiene una percepción diferente y lo detecta o siente de manera distinta.

Se sabe que las células encargadas de percibir las tonalidades son llamadas conos y bastones, y se encuentran principalmente en la retina del ojo en un punto denominado fóvea. La combinación de los impulsos eléctricos generados por cada tipo de proteína presente en los conos y bastones, así como la intensidad de las mismas hacen que lo que veamos sea luz, color o ausencia de éste y todos los puntos intermedios de tonalidades conocidos. La percepción dependerá de la proporción de células fotosensibles que tengamos (conos y bastones) y de la ubicación en la retina, así como el grado de madurez de las mismas. La deficiencia de alguno de los conos provoca el daltonismo que se caracteriza por la falta de visión de un tono que puede ser principalmente el rojo o el verde.

Existen varios estudios que nos indican la relación de los colores con ciertos estados de ánimo o carácter de cada individuo. Desde este punto de vista se clasifican por las respuestas que provocan o las sensaciones que generan en cada uno. Una primera categorización simplemente los divide en colores cálidos (amarillo, naranja y rojo) y fríos (verde, azul y violeta). De aquí se subdividen de acuerdo a las reacciones que provocan en el estado de ánimo de las personas. Mucho se ha dedicado al estudio de la influencia que los colores provocan en las personas y todavía sigue la discusión y la investigación.

Fuente: Revista Énfasis Packaging No. 6